Cada año, cuando llega la Declaración de la Renta, muchas personas cometen el mismo error: presentan el borrador tal cual, sin revisar si pueden incluir gastos deducibles que reduzcan lo que tienen que pagar.
El resultado es sencillo: acaban pagando más impuestos de los necesarios.
Y no suele ser por mala fe, sino por desconocimiento. Hay deducciones que pasan desapercibidas, gastos que sí se pueden desgravar y otros que Hacienda no acepta aunque parezcan lógicos.
Después de años revisando declaraciones de trabajadores, autónomos y pequeñas empresas, vemos lo mismo una y otra vez: facturas guardadas en un cajón que podrían haber supuesto un ahorro importante.
Desde Perlado Asesores, te explicamos, de forma clara y práctica, qué gastos deducibles puedes incluir en tu Declaración de la Renta, cuáles no y qué requisitos debes cumplir para evitar problemas con Hacienda.
Qué son los gastos deducibles en la Declaración de la Renta
Cuando hablamos de gastos deducibles en la renta, nos referimos a aquellos importes que puedes restar legalmente de tus ingresos o de tu base imponible para pagar menos impuestos.
Es decir, son gastos que Hacienda reconoce como necesarios o justificados según tu situación personal o profesional.
No es una devolución automática ni un “descuento” directo.
Lo que hacen es reducir la cantidad sobre la que se calculan tus impuestos. Y cuanto menor sea esa base, menor será el resultado a pagar.
Por ejemplo:
- Si has hecho aportaciones a un plan de pensiones
- Si pagas alquiler de vivienda habitual
- Si eres autónomo y tienes gastos de suministros o material de trabajo
Todos esos importes pueden ayudarte a rebajar tu factura fiscal.
El problema es que muchas deducciones no aparecen solas en el borrador.Si no las revisas o no sabes que existen, simplemente se pierden.
Por eso es importante entender bien qué se considera gasto deducible y qué condiciones exige Hacienda antes de incluirlo.
Requisitos que debe cumplir un gasto para que Hacienda lo acepte
No todo lo que pagas durante el año puede incluirse en la Declaración de la Renta.
De hecho, uno de los errores más habituales es pensar que “si es un gasto relacionado con mi trabajo, desgrava seguro”. Y no siempre es así.
Para que Hacienda acepte un gasto como deducible, debe cumplir una serie de condiciones básicas. Si falla alguna, lo más probable es que te lo rechacen en una revisión o comprobación.
Estos son los puntos clave que siempre conviene revisar:
Factura o justificante válido
El gasto tiene que poder demostrarse.
Y aquí Hacienda es clara: los tickets simples o anotaciones manuales no suelen ser suficientes.
Lo recomendable es contar con factura completa, donde aparezcan tus datos fiscales, los del proveedor, el concepto y el importe.
Sin justificante, el gasto prácticamente no existe a efectos fiscales.
Relación directa con tu actividad o situación personal
El gasto debe estar vinculado con tu trabajo, tu actividad económica o con una deducción reconocida por la normativa.
Por ejemplo:
- Un portátil para trabajar, sí.
- Un electrodoméstico para casa, no (salvo casos muy concretos).
Especialmente en autónomos, este punto es clave. Hacienda exige que el gasto sea necesario para generar ingresos, no simplemente “útil” o “conveniente”.
Pago identificable (no efectivo sin rastro)
Siempre que sea posible, es mejor pagar por medios que dejen constancia: tarjeta, transferencia o domiciliación.
Los pagos en efectivo, aunque tengan factura, pueden generar más problemas si hay una comprobación posterior, ya que resulta más difícil acreditar que realmente se han realizado.
Tener trazabilidad aporta seguridad.
Correctamente declarado y conservado
No basta con guardar la factura en un cajón.
El gasto debe estar:
- bien registrado
- incluido en la declaración correspondiente
- y conservado durante el plazo legal (normalmente 4 años)
Si Hacienda revisa tu declaración y no puedes aportar la documentación, podrían eliminar la deducción y reclamar la diferencia.
Por eso, llevar un mínimo orden durante el año evita sustos después.
Gastos deducibles para trabajadores por cuenta ajena
Si trabajas por cuenta ajena, es habitual pensar que “no puedes desgravar nada” porque ya te retienen impuestos en la nómina.
Pero no es del todo cierto.
Aunque las opciones son más limitadas que para un autónomo, sí existen gastos y deducciones que pueden reducir lo que pagas en tu Declaración de la Renta, especialmente si cumples determinadas circunstancias personales o familiares.
Estas son algunas de las más habituales.
Cuotas sindicales y colegios profesionales
Las cuotas que pagas a sindicatos o a tu colegio profesional son deducibles.
Es un gasto que muchos contribuyentes pasan por alto porque no lo asocian directamente con la renta, pero puede incluirse sin problema siempre que puedas justificarlo con el recibo o certificado anual. Puede parecer una cantidad pequeña, pero suma.
Gastos de defensa jurídica laboral
Si has tenido que afrontar un conflicto con tu empresa (despido, reclamaciones salariales, procedimientos judiciales…), los gastos de abogados o defensa jurídica también pueden deducirse, dentro de los límites que marca la normativa.
Es una ayuda importante en situaciones donde, además del problema laboral, se generan costes añadidos.
Planes de pensiones y sistemas de previsión social
Las aportaciones a planes de pensiones, planes de previsión asegurados u otros productos similares reducen la base imponible.
Esto significa que no tributas por ese dinero ahora, lo que puede suponer un ahorro relevante en la renta anual.
Eso sí, conviene revisar los límites máximos permitidos cada año para no hacer aportaciones que luego no puedas desgravar.
Deducciones por maternidad, guardería y familia numerosa
Las familias suelen tener más beneficios fiscales de los que imaginan.
Existen deducciones por:
- maternidad
- gastos de guardería
- familia numerosa
- personas con discapacidad a cargo
En algunos casos incluso pueden cobrarse de forma anticipada mes a mes, no solo en la declaración anual.
Aquí es donde más errores vemos: borradores que no aplican correctamente estas deducciones y acaban reduciendo menos de lo que correspondería.
Donativos y aportaciones a ONG
Las donaciones a fundaciones y entidades sin ánimo de lucro también desgravan.
Dependiendo del importe y de si repites la donación varios años, el porcentaje deducible puede ser bastante alto.
Es importante conservar el certificado que emite la entidad, ya que es el documento que justifica la deducción ante Hacienda.
Deducciones autonómicas y beneficios fiscales en Andalucía
Además de las deducciones estatales, cada comunidad autónoma aplica sus propios incentivos.
En Andalucía, por ejemplo, existen beneficios por:
- alquiler de vivienda habitual
- nacimiento o adopción de hijos
- discapacidad
- gastos educativos
- determinadas situaciones familiares
Estas deducciones no siempre aparecen correctamente reflejadas en el borrador, por lo que conviene revisarlas con detalle.
Y aquí es donde una revisión profesional suele marcar la diferencia.
Gastos deducibles para autónomos y empresarios
Si eres autónomo o gestionas un pequeño negocio, el margen para aplicar gastos deducibles en la Declaración de la Renta es mayor.
Pero también lo es el riesgo de equivocarse.
En la práctica, muchas comprobaciones de Hacienda vienen precisamente por gastos mal justificados o incluidos sin cumplir los criterios adecuados. Por eso no se trata de deducir “todo lo que puedas”, sino de deducir bien y con criterio.
Estos son algunos de los gastos más habituales que puedes desgravar si están vinculados a tu actividad.
Cuota de autónomos (RETA)
Las cuotas que pagas mensualmente a la Seguridad Social son 100% deducibles.
Es uno de los gastos más básicos, pero conviene no olvidarlo si has tenido cambios durante el año (alta, baja, tarifa plana, regularizaciones, etc.), ya que el importe puede variar.
Alquiler de local u oficina
Si desarrollas tu actividad en un local, despacho o coworking, el alquiler y los gastos asociados (comunidad, suministros, IBI repercutido, etc.) pueden incluirse como gasto.
Siempre que el contrato esté a tu nombre y afecto a la actividad.
Aquí es importante diferenciar claramente el uso profesional del personal para evitar problemas posteriores.
Suministros si trabajas desde casa (luz, agua, internet)
Si trabajas desde tu vivienda habitual, también puedes deducir parte de los suministros.
Eso sí, no el 100%.
La normativa establece porcentajes según los metros destinados a la actividad y unos límites concretos. Aplicar más de lo permitido suele ser uno de los errores más frecuentes que vemos en revisiones.
Calcularlo bien desde el principio evita ajustes y sanciones.
Teléfono, software y herramientas digitales
Gastos como:
- línea de teléfono profesional
- internet
- programas de facturación o contabilidad
- suscripciones a herramientas online
- alojamiento web o dominios
Son habituales y totalmente deducibles si se utilizan para el negocio.
Hoy en día, este tipo de costes forman parte del día a día de casi cualquier actividad profesional.
Material de trabajo y compras necesarias para la actividad
Todo lo que necesites para prestar tus servicios o vender tus productos puede considerarse gasto:
- equipos informáticos
- mobiliario
- material de oficina
- herramientas
- mercancía o stock
Dependiendo del importe, algunos bienes deberán amortizarse en varios años en lugar de deducirse de golpe. Este detalle es importante para no distorsionar la contabilidad del ejercicio.
Vehículo, gasolina y desplazamientos profesionales
Este es uno de los puntos que más dudas genera.
En general, Hacienda solo admite la deducción completa del vehículo cuando está claramente afecto a la actividad (transportistas, comerciales, repartidores, etc.).
En otros casos, la deducción suele estar limitada o requiere una justificación muy sólida.
Por eso conviene ser prudente: incluir gasolina o mantenimiento sin poder demostrar su uso profesional puede acabar siendo problemático.
Dietas y comidas con clientes (con límites fiscales)
Las comidas relacionadas con la actividad, reuniones con clientes o desplazamientos profesionales pueden deducirse, pero dentro de unos límites diarios establecidos por ley.
No se trata de cualquier gasto de restauración, sino de aquellos vinculados al trabajo y pagados por medios electrónicos.
Es importante conservar la factura y poder acreditar el motivo del gasto.
Formación y cursos relacionados con la actividad
Cursos, seminarios, certificaciones o congresos que mejoren tus conocimientos profesionales también pueden incluirse como gasto.
Siempre que estén relacionados con tu actividad económica.
Invertir en formación no solo mejora tu negocio, también puede ayudarte a optimizar tu fiscalidad.
Servicios de gestoría, asesoría o profesionales externos
Los honorarios de asesoría fiscal, laboral, contable, abogados o consultores son igualmente deducibles.
Al final, son servicios necesarios para poder desarrollar tu actividad con seguridad y cumplir con tus obligaciones legales.
Deducciones relacionadas con la vivienda y la familia que muchos contribuyentes olvidan
Más allá de los gastos profesionales, existen deducciones personales y familiares que pueden reducir de forma importante el resultado de tu Declaración de la Renta. Y, sin embargo, son de las que más se pasan por alto.
Muchas personas se limitan a confirmar el borrador sin revisar si su situación familiar ha cambiado durante el año: un hijo, un alquiler, una reforma, una persona dependiente a cargo…
Pequeños cambios que pueden tener un impacto directo en lo que pagas a Hacienda.
Compra de vivienda habitual (regímenes anteriores)
Si compraste tu vivienda habitual antes de 2013 y sigues pagando hipoteca, todavía puedes aplicar la deducción por inversión en vivienda habitual.
Es un beneficio que se mantiene para quienes lo tenían reconocido, pero cada año vemos contribuyentes que no lo aplican correctamente o no incluyen todos los importes (capital + intereses).
Alquiler de vivienda habitual
Dependiendo de tu edad, nivel de ingresos y comunidad autónoma, el alquiler también puede desgravar.
Además de la deducción estatal (cuando procede), muchas comunidades incluyen incentivos adicionales que aumentan el porcentaje deducible.
El problema es que estas deducciones autonómicas no siempre aparecen automáticamente en el borrador, por lo que conviene comprobarlas manualmente.
Rehabilitación o mejoras energéticas
En los últimos años se han incorporado deducciones por obras que mejoren la eficiencia energética de la vivienda.
Cambiar ventanas, aislar la fachada o instalar sistemas más eficientes puede dar derecho a beneficios fiscales, siempre que se cumplan los requisitos técnicos y se disponga de la documentación correspondiente.
Es un tipo de deducción menos conocida, pero muy interesante si has hecho reformas recientes.
Hijos, ascendientes o personas dependientes a cargo
Tener hijos o familiares dependientes influye directamente en el mínimo personal y familiar, lo que reduce la base sobre la que tributas.
Además, pueden aplicarse deducciones adicionales por:
- nacimiento o adopción
- gastos de guardería
- familia numerosa
- personas mayores a cargo
- discapacidad
Son situaciones muy habituales, pero que requieren revisar bien los datos para no dejar dinero sobre la mesa.
Discapacidad
Tanto la discapacidad del propio contribuyente como la de familiares a cargo da acceso a reducciones y deducciones específicas.
En estos casos, la documentación (grado reconocido, certificados, etc.) es fundamental para poder aplicar correctamente el beneficio fiscal.
Una pequeña diferencia en el porcentaje reconocido puede cambiar notablemente el resultado de la declaración.
Gastos que NO puedes deducir (errores frecuentes que vemos cada año)
Tan importante como saber qué puedes desgravar es tener claro qué no debes incluir en tu Declaración de la Renta.
Porque muchos problemas con Hacienda no vienen por grandes fraudes, sino por pequeños gastos mal interpretados.
Es habitual pensar: “si lo uso para trabajar, seguro que desgrava”.
Pero la normativa no funciona así.
Cada campaña vemos declaraciones con gastos rechazados que acaban suponiendo regularizaciones, recargos o pérdidas de tiempo innecesarias.
Estos son algunos de los errores más comunes.
Ropa de uso cotidiano
Aunque la utilices para trabajar, la ropa normal no se considera gasto deducible.
Trajes, zapatos, abrigos o prendas “de calle” no desgravan, incluso aunque los uses exclusivamente en el trabajo.
Solo se admiten casos muy específicos de vestuario profesional (uniformes, EPIs, ropa técnica o de seguridad). Es un detalle que genera muchas confusiones.
Multas y sanciones
Las sanciones, recargos o multas nunca son deducibles.
Da igual que estén relacionadas con la actividad (tráfico, inspecciones, sanciones administrativas…). Hacienda no permite reducir impuestos por este tipo de gastos.
Comidas personales o gastos sin justificar
No todo lo que pagas en bares o restaurantes puede incluirse como gasto profesional.
Si no existe una relación clara con la actividad, límites legales o justificación suficiente, no se admite como deducción. Además, los tickets simples sin datos fiscales suelen ser insuficientes. Este es uno de los puntos donde más ajustes realiza Hacienda en revisiones.
Reformas o compras sin relación con la actividad
Gastos domésticos o mejoras personales no son deducibles por el simple hecho de ser autónomo.
Por ejemplo:
- reformar el baño de casa
- comprar electrodomésticos
- mobiliario de uso personal
Si no existe una afectación real a la actividad económica, no se pueden incluir.
Pagos en efectivo sin factura
Aunque el gasto sea legítimo, si no puedes demostrarlo con documentación válida, Hacienda no lo aceptará.
Pagos en efectivo sin factura, justificantes incompletos o movimientos sin trazabilidad suelen acabar fuera de la declaración.
Y en caso de comprobación, la carga de la prueba siempre recae en el contribuyente.
Casos en los que merece la pena que un asesor revise tu declaración
Hay declaraciones muy sencillas que pueden gestionarse sin demasiadas complicaciones.
Pero también hay situaciones en las que un pequeño error puede salir caro o hacer que pagues más de lo necesario.
Nuestra experiencia nos dice que, cuando la situación fiscal se complica un poco, una revisión profesional suele marcar la diferencia.
Varios pagadores durante el año
Si has cambiado de trabajo, has tenido dos empleos o has cobrado prestaciones, es fácil que las retenciones no estén bien ajustadas.
Esto suele traducirse en declaraciones “a pagar” más altas de lo esperado.
Revisar bien los datos y las posibles reducciones puede evitar sorpresas.
Alquileres o inmuebles
Tener una vivienda alquilada, una segunda residencia o haber vendido un inmueble implica cálculos adicionales:
- rendimientos del alquiler
- amortizaciones
- gastos deducibles
- ganancias o pérdidas patrimoniales
Aquí es donde más dudas surgen y donde más errores vemos cada campaña.
Actividad como autónomo o ingresos por cuenta propia
Cuando hay facturas, gastos, suministros, amortizaciones o porcentajes de afectación, la declaración deja de ser automática.
Un gasto mal aplicado o una deducción incorrecta puede dar lugar a revisiones posteriores.
En estos casos, contar con criterio profesional aporta tranquilidad y seguridad.
Inversiones o ganancias patrimoniales
Ventas de acciones, fondos, criptomonedas o cualquier inversión generan tributación específica.
No siempre es fácil calcular correctamente el resultado ni aplicar las compensaciones entre pérdidas y ganancias. Y un pequeño fallo puede cambiar bastante el importe final.
Deducciones autonómicas complejas o situaciones familiares especiales
Nacimiento de hijos, discapacidad, separaciones, custodia compartida, dependientes a cargo…
Son situaciones donde la normativa tiene matices y donde el borrador no siempre refleja correctamente todos los beneficios fiscales.
En definitiva, no se trata de complicar algo que es sencillo, sino de asegurarte de que aprovechas todas las deducciones que te corresponden y presentas tu renta con seguridad.
Como ves es frecuente tener alguna dudas. ¿Crees que podemos ayudarte? Puedes ponerte en contacto con nosotros y juntos revisaremos tu renta para que tus impuestos se ajusten a la realidad.
¿Necesitas ayuda con tu Renta de 2025?
Documentación que deberías preparar antes de hacer la renta
Uno de los motivos por los que se escapan deducciones es simple: falta de documentación.
Muchas personas se sientan frente al borrador sin tener a mano facturas, certificados o justificantes. Y lo que no se revisa en ese momento, normalmente se queda fuera.
Preparar la información con un poco de antelación te ahorra tiempo, errores y prisas de última hora.
Antes de presentar tu Declaración de la Renta, conviene tener localizados al menos estos documentos:
Nóminas o justificantes de ingresos
Certificados de empresa, prestaciones, pensiones o cualquier ingreso que hayas recibido durante el año.
Aunque gran parte de esta información aparece en los datos fiscales, es recomendable contrastarla para comprobar que todo está correcto.
Facturas y justificantes de gastos deducibles
Todo lo relacionado con posibles deducciones:
- cuotas sindicales
- guardería
- donativos
- formación
- gastos profesionales (si eres autónomo)
- suministros, alquileres, asesoría, etc.
Tenerlos ordenados facilita mucho la revisión y evita que se te pase algo por alto.
Recibos de alquiler o hipoteca
Contratos, recibos bancarios y certificados del banco con los importes pagados durante el año.
Son imprescindibles para aplicar correctamente deducciones por vivienda habitual o alquiler.
Certificados bancarios y de seguros
Intereses de cuentas, préstamos, seguros vinculados a la hipoteca, planes de pensiones o productos de ahorro.
Muchas reducciones dependen de estos importes, por lo que conviene verificarlos.
Datos familiares actualizados
Cambios como:
- nacimiento de hijos
- matrimonio o separación
- discapacidad
- familiares a cargo
Preguntas frecuentes sobre gastos deducibles en la renta
¿Puedo deducir el móvil si soy autónomo?
Sí, siempre que esté vinculado a tu actividad profesional.
Si utilizas una línea exclusiva para el trabajo, podrás deducirla al 100%.
Si es una línea mixta (personal y profesional), lo recomendable es aplicar solo el porcentaje de uso profesional y poder justificarlo.
Ante la duda, es mejor ser prudente que forzar el gasto.
¿Las comidas desgravan?
Solo en determinados casos.
Las dietas o comidas relacionadas con desplazamientos o reuniones profesionales pueden deducirse, pero tienen límites diarios y deben pagarse por medios electrónicos, además de contar con factura.
Las comidas personales o sin justificación no son deducibles.
¿Qué pasa si no guardo factura?
Sin justificante, Hacienda puede rechazar el gasto.
Aunque el pago sea real, si no puedes acreditarlo documentalmente, no se admite como deducción. Por eso es importante conservar facturas y certificados durante al menos cuatro años.
¿Cuánto tiempo debo conservar los justificantes?
El plazo general de prescripción es de 4 años.
Durante ese periodo, Hacienda puede revisar tu declaración y solicitar documentación. Si no puedes aportarla, podrían eliminar la deducción aplicada.
¿Merece la pena revisar el borrador antes de confirmarlo?
Sí, siempre.
El borrador es solo una propuesta con la información que tiene Hacienda, pero no incluye automáticamente todos los gastos deducibles ni todas las situaciones personales.
Confirmarlo sin revisar puede suponer pagar más de lo necesario.