Abres el correo o entras en la sede electrónica y aparece: una notificación de la Agencia Tributaria. El estómago se encoge. La primera reacción es pensar que algo has hecho mal, que te van a sancionar, que esto va a costar dinero.
Para. Respira. Y lee esto antes de hacer cualquier cosa.
Desde Perlado Asesores, como especialistas en asesoría fiscal en Jerez y online, vemos este escenario con más frecuencia de la que imaginas. Y lo primero que te decimos siempre es lo mismo: lo que hagas en las próximas 48 horas importa tanto como lo que pasó antes de recibir esa carta.
No toda notificación de Hacienda es una inspección: hay cuatro tipos de procedimiento
Este es el primer error que comete casi todo el mundo: leer «Agencia Tributaria» en el remitente y asumir lo peor.
Hacienda manda miles de notificaciones al año que no son inspecciones. Antes de entrar en pánico, identifica qué tipo de procedimiento te han iniciado. La inspección tributaria propiamente dicha (enlace interno: /inspeccion-tributaria/) es solo uno de los cuatro posibles:
Procedimiento | Qué revisan | Alcance | Plazo máximo |
|---|---|---|---|
Requerimiento de información | Documentación concreta de una operación o periodo | Muy limitado | El que fije la notificación |
Verificación de datos | Discrepancias entre lo declarado y los datos en poder de Hacienda | Un único elemento | 6 meses |
Comprobación limitada | Uno o varios elementos concretos de tu declaración | Restringido por ley | 6 meses |
Procedimiento inspector | Todos tus impuestos y ejercicios no prescritos | Amplio e invasivo | 18 meses (ampliable a 27) |
Lo que te han notificado está especificado en el propio documento. El tipo de procedimiento determina todo lo que viene después: los plazos, los derechos que tienes, la documentación que pueden pedir y cómo debes responder.
Ante una notificación de Hacienda, no respondas hasta hablar con tu asesor
Lee la notificación entera antes de hacer nada
Parece obvio, pero no lo es. Muchos contribuyentes ven el membrete de Hacienda y dejan de leer. En el documento está toda la información que necesitas: qué procedimiento es, qué tributos y ejercicios afecta, qué te piden exactamente y en qué plazo debes responder.
Ese plazo es lo más urgente. Anótalo en algún sitio visible hoy mismo.
Llama a tu asesor antes de responder nada
No respondas, no aportes documentación, no contactes con Hacienda por tu cuenta hasta haber hablado con un profesional. Esto no es alarmismo: una respuesta mal planteada puede ampliar el alcance de la inspección o cerrar puertas que luego necesitarás abrir.
Reúne la documentación básica
Mientras contactas con tu asesor, empieza a localizar:
Las declaraciones del periodo que te están revisando (modelo 303 de IVA, 130, 100, 202… según corresponda). Las facturas emitidas y recibidas de ese ejercicio. Los extractos bancarios de las cuentas vinculadas a la actividad. Los contratos o acuerdos relevantes si los hay. Los justificantes de los gastos deducibles que hayas aplicado.
No hace falta que lo tengas todo perfecto. Solo que empieces a localizarlo.
Los cuatro errores que convierten una notificación gestionable en un problema serio
Aquí es donde más errores se cometen. Y donde más caro sale equivocarse.
No ignores la notificación ni dejes pasar el plazo. Si no respondes en el plazo establecido, Hacienda puede declararte en rebeldía, y eso convierte un procedimiento gestionable en uno mucho más complicado. Los plazos no se paran solos.
No aportes más documentación de la que te piden. Este es un error clásico. Alguien recibe un requerimiento sobre el IVA de un ejercicio concreto y, queriendo ser transparente, aporta facturas de años anteriores y posteriores también. Esa documentación adicional puede abrir nuevas líneas de revisión que nadie había iniciado.
No intentes hablar directamente con el inspector para «aclarar las cosas». Las conversaciones informales no existen en un procedimiento tributario. Todo queda registrado, y lo que digas sin preparación puede perjudicarte.
No firmes nada sin leerlo y sin que tu asesor lo haya revisado. Un acta de conformidad firmada a la ligera puede cerrar la posibilidad de recurrir después, aunque el importe sea discutible.
Tienes derecho a representación, a un plazo máximo de 18 meses y a recurrir la liquidación
Hacienda tiene potestades amplias, pero tú también tienes derechos reconocidos por la Ley General Tributaria. Conocerlos te protege.
Derecho a ser asistido por un asesor o representante. Puedes designar a un profesional para que actúe en tu nombre en todo el procedimiento. No tienes que personarte tú si tu asesor te representa.
Derecho a que el procedimiento no se alargue indefinidamente. Un procedimiento inspector tiene un plazo máximo de 18 meses, ampliable a 27 en casos de especial complejidad. Si Hacienda lo supera sin causa justificada, hay consecuencias legales para ellos.
Derecho a no aportar documentación que no te hayan requerido formalmente. Solo estás obligado a entregar lo que te pidan por escrito y dentro de los plazos establecidos.
Derecho a recurrir las liquidaciones. Si el resultado de la inspección incluye una liquidación con la que no estás de acuerdo, tienes vías de recurso: el recurso de reposición, la reclamación económico-administrativa y, si es necesario, la vía contencioso-administrativa.
Por qué gestionar una inspección sin asesor sale caro
Imagina el caso de un autónomo que recibe una comprobación limitada sobre el IVA de un ejercicio concreto. Decide responder él mismo porque «solo le piden cuatro facturas». Aporta lo que le piden y, de paso, incluye un par de contratos que cree que aclaran el contexto.
Hacienda detecta en esos contratos una operación que no había sido objeto del requerimiento inicial. Se abre un procedimiento inspector completo. Lo que podría haber sido una incidencia menor se convierte en una revisión de los cuatro ejercicios no prescritos.
No es un caso extremo. Es lo que pasa cuando se responde a Hacienda sin estrategia.
Un asesor con experiencia en procedimientos tributarios sabe qué documentación pedir, qué alegaciones redactar, qué líneas no conviene abrir y qué preguntas del inspector conviene responder por escrito en lugar de verbalmente. La diferencia entre gestionar bien o mal una inspección puede medirse en miles de euros y en meses de incertidumbre. Y las sanciones por no declarar ingresos correctamente pueden llegar al 150% de la cantidad no ingresada.
Una inspección termina en acta de conformidad, disconformidad o sin regularización
El procedimiento inspector termina de tres maneras posibles:
Acta de conformidad. Estás de acuerdo con la regularización propuesta por Hacienda. La firmas, pagas (con posibilidad de reducción de la sanción si la hay) y el asunto queda cerrado. Es la vía más rápida.
Acta de disconformidad. No estás de acuerdo con la liquidación. Hacienda dicta la liquidación igualmente, pero tú conservas el derecho a recurrir. El importe puede quedar suspendido mientras se resuelve el recurso si presentas garantías.
Sin regularización. El resultado de la inspección es que todo estaba correcto. Se cierra sin deuda ni sanción. Ocurre más de lo que la gente cree, especialmente cuando el procedimiento ha sido bien gestionado desde el principio.
Preguntas frecuentes sobre las inspecciones de Hacienda
¿Me pueden inspeccionar aunque haya presentado todas mis declaraciones correctamente?
Sí. Hacienda puede iniciar un procedimiento de comprobación aunque no haya indicios de irregularidad. Los criterios de selección no siempre se hacen públicos e incluyen factores estadísticos, sectoriales y aleatorios.
¿Cuántos años hacia atrás puede revisar Hacienda?
El plazo general de prescripción es de cuatro años. A partir de ahí, los ejercicios prescriben y Hacienda no puede revisarlos, salvo excepciones muy concretas como delitos contra la Hacienda Pública, donde el plazo se amplía.
¿Qué pasa si no tengo toda la documentación que me piden?
Hay que comunicarlo por escrito y explicar el motivo. Dependiendo del caso, puede haber alternativas como reconstruir la información con extractos bancarios o solicitar copias a terceros. Lo que no se puede hacer es no responder.
¿Me pueden embargar cuentas o bienes durante una inspección?
Durante el procedimiento inspector no, salvo medidas cautelares muy justificadas. El embargo aparece después, si tras la liquidación no pagas la deuda y no has presentado garantías para suspenderla.
¿Cuánto cuesta una inspección de Hacienda?
El procedimiento en sí no tiene coste. Lo que cuesta es la regularización que resulte de él: la cuota no ingresada, los intereses de demora y, si procede, la sanción. Los honorarios del asesor son aparte y suelen amortizarse con creces frente al importe que ayudan a evitar.
¿Puedo paralizar la inspección?
En general no, aunque hay supuestos en los que se puede solicitar ampliación de plazo para aportar documentación. Tu asesor puede valorar si procede pedirla.
¿Es lo mismo una inspección de Hacienda que una inspección de Trabajo?
No. Son organismos distintos con competencias distintas: Hacienda revisa el cumplimiento tributario, la Inspección de Trabajo revisa el cumplimiento laboral y de Seguridad Social. Los procedimientos, plazos y sanciones no tienen nada que ver.
Si acabas de recibir una notificación de Hacienda y no tienes claro qué tipo de procedimiento es ni cómo responder, lo más importante es que no actúes sin información. En Perlado Asesores llevamos años acompañando a autónomos y empresas en este tipo de situaciones. Cuéntanos tu caso y te orientamos desde el primer momento.